TUS PENAS Y LAS MÍAS

Paula Trama

A principios de los años 60 Leda Valladares gana un subsidio del Fondo Nacional de las Artes para profundizar en la documentación y la creación de un archivo de cantos populares de la Argentina. Se compra un Geloso, modesto grabador de cinta portátil (el mismo que Claudio Gabis convertiría unos años después en el amplificador con la distorsión emblemática del rock nacional) y sale de viaje. El resultado es su Documental Folklórico, un mapa musical que pasa por Salta, Tucumán, Humahuaca, Santiago del Estero, Cuyo y Provincia de Buenos Aires e incluye más de doscientas canciones, tonadas, coplas y bagualas de cantores anónimos. En busca de los sonidos y cantares ancestrales, pero con oído experimental y concreto, Leda no graba en estudios sino en el ambiente donde ocurre la música, en medio de mates, fiestas, y otros momentos de la vida en común. Por eso entre las melodías hay fondos de gente hablando, a veces animales, ruidos o voces que se van amontonando en manchas vocales y sonoras. Hay fragmentos inconclusos, que se cortan abruptamente o se van en fade out, tarareos enredados a coro o fuera de sincro con sensación de presente; voces rotas en sentimiento y en calidad, capturadas al ras del micrófono, otras a distancia, como un cuadro pintado con tiempo y sin conclusión. 

Entre las canciones de la zona cuyana, encuentro una tonada muy cortita y clásica (sin título, como todas) que me llama la atención. Irradia una cosa sentimental y otra cosa materialista, y esas dos caras se acompasan como una oda para la liberación de los corazones, o algo así. 

Dice: 

Tus penas y las mías
van desfilando
Y tu amor es el jefe
que va mandando
Que va mandando sí
por compañía
Le declaran la guerra 
las penas mías
Las penas mías, sí
vámonos yendo
a un convento de monjas
que está naciendo
A un convento de monjas
que está naciendo
Cierto, Cierto y Ciertito
bailan bonito.

Hecha de dos simples acordes de guitarra, y cuatro melodías que se repiten estrofa a estrofa, acompaña el envión carnal de la cuerda con la afinación un poco estrábica de las guitarras que van de mano en mano, sumada a la textura despareja de la cinta. 

El amor, según esta tonada, es jefe de una horda de sentimientos y cuando las penas se acrecientan en número empieza la rebelión. Me cruza el pensamiento el estribillo de “Duerme negrito”, canción de cuna que Atahualpa Yupanqui hizo famosa donde para dormir al negrito en lugar de contarle ovejas se le cuenta cómo sufre su madre -una campesina explotada, que va de luto y enferma, trabajando duramente, y no le pagan. La tonada cuyana también nos acuna así, con una melodía repetitiva y un poco traumática. Con terror se duerme al negrito y con penas se libera al enamorado. Las penas del amor se mueven con irritación, como criaturas que trabajan para finalmente desordenarse y renunciar. El lenguaje de la tonada está más cerca de la fábula y la voz es andrógina, difícilmente se puede saber si es de señor o señora, y tiene esa sabiduría gangosa, un poco quebrada. 

Para el sentido común la pena suele ser una emoción perdedora, la que arruina las experiencias, o las interrumpe. Así es por ejemplo en Intensamente, la película de Disney protagonizada por emociones que son una mezcla de CEOs y dioses del olimpo jugando con los humanos, afectándolos. La tristeza es la emoción que no quiere vivir, pero al final hace que protagonista llore y vuelva en sí. Hace que se reconcilie con su entorno, y vuelva a ser como era. 

La tristeza de la tonada, en cambio, no reconcilia nada. Rompe con el que canta, toma posesión de la voz y se va con ella: “Las penas mías, sí vámonos yendo”. Ya no hay hombre cantando, canta la pena en persona, y sobre la alfombra áspera de esa voz penosa vamos con ella volando al monasterio. 

En la frase hablada final “¡y se clava!” reaparece el cantor  para comprobar que llegaron los Ciertos. Son tres, y como los tres diablos del ritual en el que se bailaba contra el yugo español, los Ciertos vienen a romper con el yugo de la pena y celebrar la nueva tonada. La pena se quedó con la voz y liberó al enamorado. Leda dijo una vez: cantar es arrancarse los costados.

Link a la canción: 03 Pista 03.wav

Link al Documental Folclórico: https://drive.google.com/drive/folders/13RmOwni4wcxdlx6Z5N0Z5RPOHUHttmQd


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