DIARIO RECIENTE DE UN LOCAL
Agustina Gayo
El otro día hablé del tema de “las revistas” con alguien que nació en 1935 (hace 91 años) y la conversación concluyó en que las revistas están hechas entre amigos. Me gustó terminar así, de esa manera que no fue esencialmente un acuerdo porque en ningún momento la conversación era para acordar algo. Más bien eso que dijimos apareció para que sepamos que hay cosas que se hacen siempre así, con la amistad en el medio.
En la mesa familiar hay ciertos temas que no se pueden, y la plata tal vez es uno de esos temas (quizás por el imaginario de situaciones y peleas producto de sociedades de familiares en las que todo termina mal). ¿Hay que tener cuidado antes de meterse en un negocio “familiar” o de poner un local con alguien en quien confiás mucho pero…? No sé. Con tantos pretextos seguro que Masotta —que no estaba así de pegado a la familiaridad o a la confianza— no hubiera buscado personas que lo sigan y hagan con él todo lo que hizo en sus pocos años en Barcelona: “publicó allí dos libros de psicoanálisis, dos volúmenes de una revista y formó grupos de estudios en varias ciudades…”, según dice Germán García.
Tal vez el asunto de lo “familiar” es ese punto difícil que está tan cerca del amor como del conflicto y que tiene que ver con que lo “familiar” dura, más o menos, para siempre. No es el caso de LAR, el local del que habla Belén este librito editado por pequeña fortuna con el nombre: Local de Artes Recientes. Últimas noticias de una esquina. La palabra “recientes” pone a LAR (y al librito) cerca de lo que está pasando porque lo separa de ese para siempre que, más que familiar, es algo complicado de sobrellevar porque, como casi todas las cosas, tiene un lado bueno y otro no tanto. En este lugar dice Belén que ella y Lucas —su amigo con el que hicieron LAR durante 3 años y sabiendo, un tiempo antes, que se terminaría—, conocieron muchas personas y que también se volvieron más amigos entre ellos.
Las Últimas noticias de una esquina que escribe Belén son las últimas porque LAR cerró, pero ella dice que quiere “escribir para que, en todo caso, algo quedara acopiado todavía fresco”. Me sorprende cómo conviven el acopio y lo fresco y me quedo pensando en esa frescura que Belén —y no sé si lo hace sin querer— relaciona a los cadáveres, tal vez porque de los cadáveres se espera que sigan cambiando, de alguna manera, descomponiéndose.
No quiero pensar en la descomposición pero me parece que es algo que está en este libro, en el uso de los fragmentos del diario metidos de a partecitas sin criterio de fecha, mezclado con el presente en el que toman vida las notas como verdaderas “últimas noticias”. Y para darle una vuelta más feliz a ese momento raro de volverse la cosa más cadavérica —pero también natural— aparece la pena: cerca de final (pero un poco todo el tiempo) Belén cuenta cómo recibe la pena en los comentarios de los demás cuando se van enterando de la inminencia del cierre de LAR; aunque también dice que tal vez se decidió a empezar porque le dio pena desaprovechar una oportunidad. ¿Qué oportunidad era esa que no se quería perder?
Leyéndola, creo que era la de ese acopio del que habló antes y que resumo en esta frase suya: “hay algo íntimo en entrar en contacto con otro a través de su obra”. Como si ella entrara en contacto con algo de su intimidad también, buscando en lo ya escrito y escribiendo sobre eso, sobre su diario de ese momento. Y así, volviendo a escribir (acopiar) da con el pensamiento de que ellos, Belén y Lucas, parecían darse cuenta, de a poco, de que LAR no era solo un lugar de “gestiones” culturales sino que se parecía más a un parque humano o, como la canción de Spinetta, un jardín de gente. Digo parque o jardín no por el terreno pero sí por algo de esa actitud infantil (como del Jardín de infantes o el Jardín de las delicias) que LAR parecía promover en el relajo de su propia vida (muchas copias de llaves, etc.) pero con los problemas comunes y desgastantes siempre alrededor (la mochila del baño que se rompe una y otra vez, etc.) Estas son cosas que nos hacen ver en esa esquina un lugar de arte y vecindad.
Belén cuenta que con Lucas piensan, durante los años que hacen LAR, en ¡qué es! ese espacio que abrieron y al que van casi todos los días con casi todos los climas y para muchas cosas distintas pero todas involucradas con el arte. Incluso con los vecinos que parecen no tener nada que ver con el arte pero son muy, muy amables con los chicos y se interesan por lo que pasa en esa esquina (desde uno al que Belén llama “vecino motivacional” porque les dice cosas lindas desde su terraza palco hasta “Pappo Paternal”, del 4to A, que les ofrece agua o lo que necesiten). Ese lugar al que llaman Local y que es una galería o simplemente el lugar de la esquina con la vidriera mostrada de manera tal que también ahí pasen cosas como adentro, Belén y Lucas lo practicaron, me parece, como cualquier práctica que implica dedicar tiempo y espacio de la vida pero que no es una gestión más de las cosas.
En este librito Belén narra esa práctica que van descubriendo que no saben cómo llamar (¿son galeristas o qué?). Algo así pasa cuando lo leemos: ¿es un diario metido en otro diario? Parece eso sin demasiadas fechas, con entradas libres pero ordenadas de acuerdo a la historia que Belén quiere contar, yendo y viniendo, usando ciertos momentos de su diario y comentándolos acá. De esa manera termina por decir algo más reciente sobre eso que algún tiempo atrás había escrito en su diario y que, evidentemente, ahora quiere volver a decir pero de otra manera, más actual y con el cierre ya encima. Todo es reciente acá, y eso puede ser un problema porque no tenemos perspectiva de las cosas pero puede ser un beneficio porque las cosas están frescas. Cada uno elige su lado en el asunto.
Para mí, que conocí LAR el año de su cierre y que no sabía que entendía por qué me gustaba ir cada miércoles a estar rodeada de las paredes que cambiaban, las obras que cambiaban, la poesía que se leía en el taller de Garamona y la noche que no terminaba, ese Local fue el lugar para practicar las cosas nuevas y las amistades, sobre todo.
